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lunes, 8 de noviembre de 2010

Reformas a la Seguridad Social

El Ministerio de la Protección Social expidió la Resolución 4377 de 2010, con el objeto de frenar el desmesurado incremento de recobros de medicamentos, procedimientos y dispositivos no incluidos en el Plan Obligatorio de Salud (POS), que al terminar este año alcanzará una suma cercana a los $2.5 billones.

Para enfrentar esta situación, la Resolución incluye medidas como:

1. Los medicamentos de marca no podrán ser recobrados cuando el genérico esté incluido en el POS.

2. La solicitud de recobro no se tramitará hasta cuando la EPS no haya realizado el correspondiente reporte al Sistema de Información de Precios de Medicamentos – SISMED, como es su obligación.

3. Una solicitud de recobro no será tramitada hasta tanto no se presente la información de conformidad con el Código Único Nacional de Medicamentos (CUM), con el fin de que sea más transparente y así facilitar su control.

4. Queda prohibido a una EPS volver a presentar una solicitud de recobro que haya sido rechazada de manera definitiva por el Fosyga con anterioridad.

La solicitud de recobro presentada por la EPS deberá contener copia de la remisión al INVIMA de la justificación del médico en caso de que éste no haya prescrito el medicamento en denominación genérica, como es su obligación, de conformidad con el Decreto 2200, de 2005.

domingo, 25 de julio de 2010

Informe Gestión Ministerio de la Protección Social



"La dinámica de la afiliación redundó en una creciente destinación de recursos para cofinanciar el Régimen Subsidiado. Entre 2002 y 2006 más que se duplicó la inversión destinada al aseguramiento de la población más pobre y vulnerable, la cual pasó de $1.91 billones a $3.92 billones en el lapso de esos cuatro años. Esta tendencia continuó en el último cuatrienio, alcanzando la cifra de $6.35 billones para el año abril/2009 – marzo /2010. Consistentemente los recursos provenientes del Sistema General de Participaciones -SGP y del FOSYGA fueron las principales fuentes de financiación, aportando de manera conjunta un porcentaje cercano al 90% durante todo el período de reporte."

Informe de Gestión 2002 - 2010 Ministerio de la Protección Social

Informe Gestión Ministerio de la Protección Social



"Dando cumplimiento a la Sentencia T-760 de 2008 de la Corte Constitucional, que apunta a la unificación gradual y sostenible de los POS, el Gobierno Nacional logró la unificación de los planes de beneficios de alrededor de 9.6 millones de niños menores de 18 años afiliados al régimen subsidiado.

Adicionalmente, en los primeros meses de 2010 entraron en operación dos experiencias piloto de unificación de planes de beneficios para la totalidad de afiliados y potenciales beneficiarios del régimen subsidiado en los distritos de Barranquilla y Cartagena, estimándose en 1 millón los beneficiarios de dichos pilotos.

Dichas pruebas piloto constituyen un valioso instrumento para obtener información relevante sobre frecuencias de uso, costos de las prestaciones, impactos sobre la red pública hospitalaria y sobre la suficiencia y sostenibilidad de la financiación de la unificación de los planes obligatorios de salud de los regímenes Contributivo y Subsidiado. En tal sentido y sumada la experiencia adquirida en los últimos cinco años en la realización de estudios de suficiencia de la Unidad de Pago por Capitación - UPC, el Gobierno Nacional cuenta hoy en día con información robusta que le permite determinar el valor de la UPC suficiente para que las EPS del Régimen Subsidiado estén en capacidad de brindar los beneficios del Régimen Contributivo.

El reto más deseable, es alcanzar prontamente la unificación del restante 57% de afiliados al régimen subsidiado, toda vez que con ello se fortalecen los mecanismos de protección efectiva del derecho a la salud de todos los colombianos y colombianas."

Informe de Gestión Ministerio de la Protección Social

Informe Gestión Ministerio de la Protección Social


"En este gobierno alcanzamos la universalización en salud. Hoy no hay ninguna razón para que ningún colombiano sin recursos, no esté asegurado.  Hemos pasado de 25 millones de asegurados en el año 2002 a 41 millones de asegurados. Pasamos 9.6 billones anuales dedicados al aseguramiento en el 2002 a 17.6 en el 2009. Esto es un crecimiento, en términos reales del 84%."

Informe de Gestión Ministerio de la Protección Social 2002 - 2010

miércoles, 30 de septiembre de 2009

Los Sistemas de Seguridad Social: Una mirada regional


Revisando bibibliografía en relación con el tema de la crisis de los sistemas de seguridad social en el mundo, encontré un artículo de autoría del doctor Alvaro Franco, investigador de la Universidad Nacional de Colombia, titulado "Sistemas Previsionales, Salud y Reformas en América latina", publicado en el número 3, volumen 3 de la Revista de Salud Pública de la institución mencionada, en el que se plantea un interesante debate en torno a la situación actual de los sistemas de seguridad social en la región y se analizan alternativas de intervención que podrían contribuir a mejorar la calidad de vida de la población.

Documento completo en:

La Crisis de los Sistemas de Salud: Causas Económicas


A menos que donantes y países en desarrollo cumplan los objetivos acordados internacionalmente para reforzar los sistemas de salud de estos últimos, el déficit de financiación alcanzará los 30.000 millones de dólares (23.511 millones de euros) al año en 2015.

Ésa es la dramática advertencia del grupo de trabajo que asesora a la "task force" creada en el marco de la ONU para velar por el cumplimiento de esos objetivos y que encabezan el primer ministro británico, Gordon Brown, y el presidente del Banco Mundial, Robert Zoellick, con otros gobernantes de países ricos y pobres entre sus miembros.

Según el informe, aun cuando los países más pobres y los donantes cumpliesen los compromisos adquiridos en Nueva York el pasado septiembre y todos los del segundo grupo dedicasen un 0,7 por ciento de su Producto Interior Bruto (PIB) a ayuda al desarrollo, habría un déficit anual de 7.000 millones de dólares (5.485 millones de euros).

Actualmente, los países pobres invierten en salud alrededor de 24 dólares (18,8 euros) por habitante frente a los 4.000 dólares (3.133 euros) que dedican los países desarrollados, según el grupo de trabajo, dirigido por Julio Frenk, decano de la Escuela de Salud Pública de Harvard, y Anne Mills, jefa del Departamento de Salud Pública de la London School of Hygiene and Tropical Medicine.

Aun cuando la mejora de los Sistemas de Salud ha permitido reducir los casos de infección por el virus del sida y ha posibilitado un acceso mucho más amplio a las vacunas contra la malaria y la tuberculosis, hay necesidad urgente de invertir más sobre todo en formación y reclutamiento de más trabajadores de ese sector, argumentan.

Según el Banco Mundial, si persiste la actual crisis económica, entre 200.000 y 400.000 niños más morirán al año, y entre 1,4 y 2,8 millones habrán fallecido antes del 2015. Muchos países están aún lejos de cumplir los Objetivos de Desarrollo del Milenio de Naciones Unidas en materia de salud, denuncia también el grupo de trabajo, que recuerda que, alrededor del mundo, un niño menor de cinco años muere cada tres segundos y una madre muere durante el embarazo o el parto cada minuto

Más de medio millón de mujeres mueren cada año por complicaciones del embarazo o el alumbramiento perfectamente evitables y cada minuto otras siete mil personas se infectan con el virus de inmunodeficiencia humana.

Sin el nivel necesario de inversiones en salud, más de cinco millones de niños seguirán perdiendo la vida todos los años, 56 millones de mujeres continuarán sin acceso a personal especializado durante el parto y más de un millón se infectarán con el virus del sida, advierten los asesores.

La Crisis de los Sistemas de Salud: Más elementos para la reflexión


Desde fines de 2008 el mundo padece los efectos de la más grave crisis económica y financiera desde los años treinta. Iniciada en los países industrializados, sus consecuencias han ido extendiéndose por todo el mundo desarrollado y en vías de desarrollo, y a través de distintos sectores, incluido el sanitario.

Según señalan las conclusiones de la reunión Consultiva de Alto Nivel de la Organización Mundial de la Salud (OMS) de enero de este año, si bien la crisis afecta a todas las naciones, algunas están particularmente expuestas:

a) entre las industrializadas, aquellas que han recurrido a ayudas de emergencia del FMI, y que al momento de enfrentar la devolución de los préstamos deberán afrontar necesariamente recortes en su gasto público, incluido el sanitario. Asimismo, serán particularmente afectadas por el crecimiento negativo de sus economías y por el aumento de las tasas de desempleo.

b) entre las naciones en desarrollo, aquellas que dependen del financiamiento sanitario externo han quedado expuestas a la posibilidad de ver recortadas esas ayudas o donaciones, por la retracción del crédito, de las inversiones directas y de las remesas de inmigrantes.

En todos los casos, existe consenso en torno al hecho que las poblaciones más pobres son las más vulnerables y, en consecuencia, las primeras en verse afectadas. Sin embargo, la crisis alcanzará también a las clases medias, dado que impacta directamente en la capacidad de consumo de la población.

Un reciente estudio de Standard & Poor’s remarcó que uno de los efectos colaterales de las altas tasas de desempleo y los problemas financieros a nivel doméstico (familias endeudadas, depreciación de salarios, etc) ha sido el recorte del uso de servicios sanitarios no esenciales.

Muchos individuos optan por retrasar procedimientos o postergar tratamientos, aún enfrentándose al riesgo de contraer problemas de salud más graves. La pérdida de capacidad de pago por estos servicios de salud asimismo ha dejado a muchas familias con deudas difíciles de afrontar. Una de cada cinco familias ha tenido problemas a la hora de pagar sus cuentas médicas en el año 2008 y más de la mitad de éstas ha pedido algún tipo de préstamo para hacerlo, según informó el New York Times.

La Crisis Mundial de los Sistemas de Salud


La crisis mundial de los sistemas de salud tiene que generar una reflexión profunda en torno al papel que desempeña la academia como instancia privilegiada de análisis y generación de propuestas para el mejoramiento de la calidad de los servicios.

Para contribuir a la discusión, transcribo a continuación, algunos fragmentos de un artículo del doctor Everardo lamprea Montealegre, investigador del observatorio del Medicamento, publicado en el boletín electrónico del medicamento:

Esquemas de financiación de los sistemas de salud

Durante la década de los 90 se presentaron en muchos lugares del mundo reformas comprehensivas de los sistemas de salud existentes para ese momento. Colombia no fue ajena a esta oleada de reformas. Un año antes de expedirse la Ley 100 en Colombia, Adam Wagstaff y Eddy van Doorslaer publican en la prestigiosa revista Journal of Health and Economics un artículo que buscaba ofrecer una matriz comparativa de los sistemas de salud en los países industrializados a partir de sus esquemas de financiación.

Este artículo, que tendría un impacto notable en la literatura especializada, establecía una diferenciación analítica entre cuatro tipos distintos de esquemas de financiación:Los sistemas financiados por impuestos públicos generales. Los sistemas financiados por contribuciones de aseguramiento social.

Los sistemas financiados por pagos de premiums de aseguramiento privados Pagos directos por pacientes.Según los autores, los 10 países escogidos en la muestra eran representativos de la totalidad de sistemas de salud existentes en el mundo industrializado para 1992. Los casos iban, pues, desde el sistema predominantemente privado de los Estados Unidos y Suiza, pasando por el sistema mixto privado/público de países como Francia y Holanda, hasta los sistemas casi 100% públicos de Dinamarca, Portugal y Gran Bretaña.

La diferencia más notable entre los casos estudiados radicaba en los sistemas de financiación que eran predominantemente públicos y aquellos que eran predominantemente privados. De la muestra, para 1992 sólo los Estados Unidos y Suiza tenían sistemas de salud que dependían predominantemente para financiarse de pagos directos por parte de los pacientes, así como de pagos (premiums) de aseguradoras privadas.

En el resto de países europeos, con excepción de Suiza, la situación era variable: en Gran Bretaña, por ejemplo, sólo el 13.5% de los ingresos del sistema era de financiación privada, de lo cual el 64% eran recursos pagados por los propios pacientes. En Portugal, casi el 40% de la financiación del sistema era privada, con un componente de casi el 100% de pagos directos de pacientes. Mientras en Dinamarca, Portugal, España y Francia casi todos los recursos privados dependen de pagos directos de pacientes. Para 1992 en Estados Unidos la composición privada de la financiación del sistema de salud era paritaria entre pagos directos de pacientes y pagos hechos por las HMOs (el equivalente de las EPS en Colombia).


Sistemas de salud financiados por impuestos y por esquemas de aseguramiento social

Otra distinción importante planteada por los autores en 1992 era entre sistemas de salud financiados a través de impuestos y sistemas de salud financiados por esquemas de aseguramiento social. Para 1992 Francia, España y Holanda financiaban sus sistemas de salud a través de contribuciones a la seguridad social predeterminadas.

En el otro extremo, Irlanda, Dinamarca, Portugal, Suiza y Gran Bretaña financiaban los gastos de salud públicos a través de impuestos generales. Por otra parte, los gastos de la salud pública en Italia y Estados Unidos eran financiados, de manera paritaria, a través de impuestos generales y de contribuciones del sistema de seguridad social.


Estados Unidos y Suiza los más privatizados

Los autores, en su artículo de 1992 encontraron que entre los 10 países estudiados, Estados Unidos y Suiza eran los más privatizados. En el otro extremo, los países con sistemas de salud financiados casi en un 100% por recursos públicos eran Dinamarca e Inglaterra. En un tercer grupo intermedio, encontramos sistemas financiados por recursos públicos que pueden provenir mayoritariamente de sistemas de seguridad social (Francia, Holanda y España) o de gravámenes tributarios generales (Dinamarca, Irlanda, Portugal, Gran Bretaña).


Todos los sistemas de salud aspiran a la equidad

Otra conclusión general, tal vez la más importante de este prestigioso estudio, es que todos los sistemas de salud estudiados, sin excepción, aspiran a la equidad (equity). Según los autores,"que la equidad es el objetivo perseguido por los diseñadores de políticas públicas en todos los sistemas de salud, es rápidamente aparente".

A partir del análisis fáctico, los autores de este estudio concluyen que la noción de equidad de la que partían todos los diseñadores de políticas públicas era la de garantizar la prestación del servicio público de salud a todos los ciudadanos a partir del principio de "necesidad", y no del de "habilidad o disposición para pagar". Sin embargo, también concluyen los autores que la financiación de los sistemas de salud están basados en un principio de habilidad o disposición para pagar.

Los autores enfatizan en sus conclusiones que,"A partir de su trabajo empírico, investigadores de países con sistemas de salud tan dispares como Estados Unidos y Gran Bretaña coinciden en que sus sistemas adoptaron idénticas nociones de equidad en el diseño de la política pública de salud. La mayoría de estudios empíricos sobre la prestación del servicio de salud -tanto en Estados Unidos como en Europa-coinciden en señalar que el servicio de salud debe ser prestado a partir del principio de equidad de necesidad y no en la habilidad o disposición para pagar.

Por otra parte, la mayoría de estudios empíricos sobre la equidad en la financiación parten de la premisa de que los sistemas de salud deben ser financiados a partir del principio de habilidad o disposición para pagar".Son dos grandes las conclusiones de este estudio de 1992. La primera es que la mayoría de sistemas de salud en el mundo occidental desarrollado -tanto los sistemas más estatalizados como los más privatizados-- tienen sistemas de financiación basados en el principio de equidad de habilidad o disposición para pagar, y sistemas de prestación del servicio público de salud basados en el principio de equidad de necesidad.

La segunda gran conclusión es que los sistemas más regresivos, esto es, los que asignan los recursos de manera menos beneficiosa para los sectores más desprotegidos de la sociedad, eran los más privatizados. Por otra parte, los sistemas más progresivos, esto es, los que beneficiaban en mayor medida a los sectores más vulnerables de la sociedad, eran los que tenían una mayor presencia del Estado en la prestación del servicio y en la regulación del "mercado" de salud. En esta medida, los sistemas de salud públicos eran los que podían garantizar con mayor posibilidades de éxito el principio de equidad.


Los sistemas de salud más privatizados son los más regresivos


En 1999, los autores escribieron una secuela del artículo de 1992 en la misma revista Journal of Health Economics.[4] En este nuevo estudio revisan las conclusiones a las que llegaron en su artículo de 1992 y amplían significativamente la muestra de países estudiados. Las conclusiones del artículo de 1999 son las mismas en cuanto a la clasificación de los sistemas de salud de acuerdo a las fuentes de financiación.

Así mismo, reafirman su conclusión de que los sistemas de salud más privatizados, como el Estadounidense y el Suizo, eran los más regresivos, y sistemas como el Británico o el Danés, los más progresivos.Dos años después de ser publicado el estudio de Wagstaff y van Doorslaer, Colombia estructuró un sistema que mezclaba un fuerte componente de privatización con otro de regulación e intervención estatal orientado a la garantía de la equidad. Estados Unidos, por su parte, ha mantenido casi intacto su sistema de salud privatizado tal como lo describen los autores en el artículo de 1992.