domingo, 22 de agosto de 2010
Estilos cognitivos
domingo, 8 de febrero de 2009
La preparación de clase
En la sección de educación del New York Times se publicó recientemente un artículo que llama la atención a quienes conocemos las realidades de nuestros sistemas educativos. Bajo el título “At 71, Physics Professor Is a Web Star”, se narra la historia de Walter H. G. Lewin, un profesor de física de MIT, reconocido en ese país por su inmensa dedicación a la docencia.
Desde que el Instituto Tecnológico de Massachusetts presentó en sociedad la iniciativa “Open Course Ware” para publicar materiales educativos en la red sin ningún tipo de barreras de acceso, algunos de sus materiales didácticos, la fama de Lewin se ha ido extendiendo más allá de los muros del Instituto.
Hasta aquí todo normal. La verdadera novedad del asunto está relacionada con un aparte del artículo en que se menciona que el profesor dedica hasta 25 horas a la preparación de cada una de sus clases, hecho que corta la respiración si no se tiene un conocimiento aunque sea somero del sistema educativo.
De hecho en la mayor parte de las instituciones universitarias, la mayoría de docentes debe impartir entre diez y veinte horas de clase a la semana, las cuales representarían entre 250 y 500 horas de preparación, más algunas horas dedicadas a su desarrollo y unas cuantas de atención a los estudiantes, una utopía de proporciones pantagruélicas en medio de nuestra realidad actual.
La reflexión acerca de esta historia no tiene que ver con un sueño completamente alejado de la realidad en que para cada una de nuestras sesiones educativas se destine un tiempo de preparación de tal magnitud, de hecho, acercándonos a la realidad de nuestro país, muy probablemente este tipo de acciones se prestarían para acceder de forma irregular a varios puestos de trabajo de tiempo completo, incumpliendo con la filosofía de la calidad educativa, sino que está enfocada a la necesidad de reforzar el compromiso de las instituciones con el desarrollo de aquellos verdaderos “maestros” que asumen a cabalidad su compromiso como formadores y el compromiso, autonomía y responsabilidad de los docentes con la tarea que les ha sido encomendada por la sociedad.
jueves, 29 de enero de 2009
Educación médica con énfasis en la comunidad

En este contexto y a pesar de la importancia que se concede en la actualidad a las fuerzas sociales como determinantes del estado de salud, una gran parte de los currículos de formación en medicina no reúnen las condiciones requeridas para la adquisición de un grado elevado de competencia para abordar dichas temáticas en la práctica profesional.
Un artículo publicado en la revista Academic Medicine por Gregg, Solotaroff, Amann, Michael y Bowen, describe una experiencia exitosa de integración entre medicina clínica y comunitaria, llevada a cabo con base en una alianza estratégica entre la Universidad de Salud y Ciencias de Oregon y Central City Concern (CCC), una organización dedicada a la atención de problemas de indigencia, pobreza y adicción en la ciudad de Portland.
Con base en un trabajo comunitario de reconocimiento e intervención de los determinantes sociales de la salud en poblaciones vulnerables, el cual se materializó en una rotación comunitaria de cuatro semanas, los residentes de medicina interna tuvieron la oportunidad de palpar el impacto de los mismos en el estado de salud e implementar acciones tendientes a intervenir los factores modificables en los grupos mencionados, estableciéndose de una oportunidad de apropiar algunas competencias de orden social y humanístico que no tienen un espacio representativo en los currículos tradicionales.



