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martes, 20 de julio de 2010

La Medicina en la época de la Indepencia: Fragmentos de nuestra Historia



La historia de la terapéutica científica se inicia en nuestro territorio con la aplicación de la vacuna de la viruela en los albores del siglo XIX. La viruela había llegado de Europa a mediados del siglo XVI y durante más de 200 años causó estragos en la población hasta convertirse en una grave epidemia en 1782.

En ese mismo año, el virrey Caballero y Góngora ordenó publicar el Método general para curar las viruelas bajo la supervisión de José Celestino Mutis. El método, que se basaba en incipientes estrategias de salud pública, limitó por un tiempo el alcance de la infección, pero una nueva epidemia se presentó veinte años después, en 1802.

En esta oportunidad, también por disposición oficial, se solicitó al mismo Mutis aplicar el nuevo método de la inoculación de un fluido de procedencia vacuna que había sido desarrollado en 1796, en el condado de Gloucestershire en Inglaterra por Edward Jenner (1749-1823).

Mutis fracasó en su intento de aplicar el método inglés, pues la muestra importada se malogró en el camino a Santafé, y solamente hasta 1805, cuando llegó de España la Real Expedición Filantrópica de la Vacuna, con un equipo compuesto inicialmente por dos ayudantes, dos practicantes, tres enfermeros y 20 niños expósitos con su rectora, todos bajo la dirección de Francisco Xavier Balmis (1753-1819) y la subdirección de José Salvany (1777-1810), pudo iniciarse la vacunación en nuestro territorio.

Se dice que el virus se mantenía vivo pasándolo de niño a niño siguiendo la técnica brazo a brazo de Jenner y que, además, transportaban una carga de linfa de vacuna guardada entre placas de vidrio selladas, así como miles de ejemplares de un tratado que explicaba cómo vacunar y conservar la linfa.

No se sabe a ciencia cierta si el éxito de la vacunación, que se puede constatar en la desaparición de las epidemias nacionales a partir de ese momento, se debió a la supervivencia de la inmunidad en los infantes, asunto que no fue comprobado, o talvez a algún otro mecanismo inmunológico indeterminado hasta hoy. En todo caso, solamente en lo que respecta a la Nueva Granada, Salvany apuntó en su cuaderno de notas un total de 56.329 vacunados, lo cual indica la magnitud de la primera terapia científica en nuestro país.

La Cirugía en la época de la Independencia: Fragmentos de Historia



Más allá de la amputación, los médicos del año 1808 disponían de otras armas para tratar las  heridas sufridas en combate. Empleaban vendas con yeso para unir fuertemente los dos extremos de una herida rasgada, y las heridas más grandes se cosían con hilo de algodón o hecho de tendones.

Las heridas muy profundas causadas por armas punzocortantes no podían tratarse directamente, de modo que la opción era dejarlas sangrar para que salieran la suciedad y otros cuerpos extraños, para lo cual a veces incluso se abrían más.

Las balas de mosquete, cuando no producían heridas mortales, eran extraídas por el cirujano con los dedos, y cuando eran demasiado profundas para alcanzarlas, se les dejaba dentro del paciente y se observaba su evolución.

La Cirugía en la época de la Independencia: Fragmentos de Historia



Una habilidad caracterizaba a todo buen médico de la época, y era la capacidad quirúrgica, en particular la capacidad de realizar amputaciones con gran precisión y velocidad. Y el motivo era la falta de anestésicos y analgésicos.

Recibir un disparo o un corte profundo durante una batalla podía conllevar tal destrucción de los huesos que no se podía esperar que soldaran naturalmente, y se amputaba el miembro, igual que cuando se presentaba una infección y gangrena que, sin antibióticos, sólo podía detenerse con la sierra y el cuchillo, por supuesto que sin desinfectar ni lavar desde la anterior amputación.

Si el paciente era rico y poderoso, podía quizás contar con opio suficiente para calmar el dolor de la herida y paliar el de la amputación, pero que de no serlo apenas tenía como opción beber algo de alcohol, morder algo como una rama de árbol y someterse a que lo contuvieran los ayudantes del cirujano mientras éste trabajaba, mientras más rápido mejor.

Y si la amputación se decidía poco después de la herida y se realizaba de inmediato, se contaba con ventajas como la insensibilidad relativa del miembro afectado y la constricción de los vasos sanguíneos, sabemos ahora que a causa del shock de la herida.

Los cirujanos también podían atender los dientes, como en el caso de abscesos o extracciones, pero la habilidad y conocimientos anatómicos de los cirujanos no se podía aplicar en muchas formas sin los anestésicos y su utilización generalizada que vinieron a mediados del siglo XIX.

La Medicina en la época de la Indepencia: Fragmentos de nuestra Historia



Un médico de principios del siglo XIX atendía a sus pacientes sin lavarse las manos, ni siquiera después de manipular una herida en un paciente y pasar a otro, pues ignoraba todo acerca de los gérmenes patógenos. Aunque Anton van Leeuwenhoek ya había observado los “animalillos” o seres vivientes microscópicos a fines del siglo XVII, la conexión de éstos con las enfermedades infecciosas no se establecería sino hasta mediados del siglo XIX.

Según la teoría de los médicos de principios del siglo XIX, las enfermedades se transmitían por algún medio misterioso, como aires malévolos (que se prevenían colocando productos aromáticos en las ventanas y habitaciones, como el ajo), o eran de generación espontánea, afectando a alguno de los cuatro humores que se creía que componían al cuerpo ( la bilis negra,  la bilis amarilla,  la flema y la sangre).

La Medicina en la época de la Indepencia: Fragmentos de nuestra Historia


El Plan de estudios presentado en 1802 por Mutis y De Isla a las autoridades españolas para su aprobación incluía:

5 años teóricos (en los colegios mayores)

Anatomía
Instituciones médicas
Patologí­a General
Doctrina hipocrática

3 años prácticos (en el hospital de caridad)

Anatomí­a
Instituciones quirúrgicas
Estudio práctico de operaciones

La Medicina en la época de la Indepencia: Fragmentos de nuestra Historia


Buscando la liberación del yugo colonial en todos los aspectos de la vida nacional, el nuevo gobierno contrata una misión médica francesa en 1823, integrada por Pierre Paul Broc, Bernard Daste, Eugene Rampon e Hipolite Villaret.

Estos médicos llegaron para dictar cátedras prácticas de anatomía y cirugía en el Hospital de Caridad dando inicio a la influencia de la escuela francesa en la medicina bogotana basada en la doctrina de Francois Joseph Broussais: medicina fisiológica explicada a través de la irritación y en la que la técnica de la sangría ocupaba un lugar central en la curación y valoración de las enfermedades.

Además de traer importantes innovaciones académicas y prácticas la misión francesa, trae también un nueva forma de organización hospitalaria, que quitó de inmediato el monopolio de los hospitales de caridad a los religiosos santafereños. A partir de ese momento, las clases prácticas se impartirían a la cabecera de los enfermos y en el anfiteatro del Hospital de San Juan de Dios.

Fuente:
http://www.medicina.unal.edu.co/GestionCalidad/Historia/02_Medicina_independencia.pdf

La Medicina en la época de la Indepencia: Fragmentos de nuestra Historia



Por orden del Virrey Juan Sámano, se estableció en 1817 una reunión obligatoria mensual de los médicos de Santa Fé, para tratar temas relacionados con la medicina, cirugía, farmacia y química. Esta interacción científica perfeccionó los conocimientos y destrezas del reducido grupo de médicos que permaneció en la ciudad durante las disputas militares.

Años más tarde, con el establecimiento de la Gran Colombia en 1819, se reabren las cátedras de medicina en los  Colegios Mayores y empieza entonces un fortalecimiento de la enseñanza de las ciencias naturales y de la medicina. Al mismo tiempo, se hace notoria la influencia de los médicos en los aspectos políticos y sociales del “nuevo” gobierno, ya que una vez organizada la República se premian los servicios prestados por estos a la causa americana.

Fuente:
http://www.medicina.unal.edu.co/GestionCalidad/Historia/02_Medicina_independencia.pdf

La Medicina en la época de la Indepencia: Fragmentos de nuestra Historia



Con la muerte de José Celestino Mutis y Miguel de Isla, Vicente Gil de Tejada entró a regir los destinos de la educación médica en Santa Fé de Bogotá. Ante los primeros movimientos emancipadores de 1810 y al no simpatizar con esta causa, clausuró los estudios de medicina en Colegio del Rosario ya que todos los establecimientos educativos quedan bajo la inspección directa del gobierno independentista.

Durante el cierre de la educación médica sucedieron, sin embargo, otros eventos de gran relevancia  para el ejercicio de la profesión en Santa Fé: la fundación del Hospital Militar para la atención de los heridos de los ejércitos españoles en los  (1815), el establecimiento de la obligación de todos los médicos santafereños de prestar sus servicios en el aquel establecimiento y el control militar del ejercicio de la medicina en la capital del Nuevo Reino para evitar la atención de los heridos de la causa libertadora.

Fuente:
http://www.medicina.unal.edu.co/GestionCalidad/Historia/02_Medicina_independencia.pdf